¿Puedo deducir una factura en la que no conste alguno de los datos obligatorios, por ejemplo el tipo impositivo o el domicilio del destinatario?


El IVA no sería deducible. El artículo 97.Uno de la Ley 37/1992 del IVA recoge que se considera como documento justificativo del derecho a la deducción la factura original siempre que cumpla con los requisitos exigidos reglamentariamente; y el 97.Dos establece que los documentos que no cumplan todos y cada uno de los requisitos establecidos legal y reglamentariamente no justificarán el derecho a la deducción, salvo que se produzca la correspondiente rectificación de los mismos.


Faltando uno de los requisitos, no podría deducirse el IVA. No obstante, existen resoluciones y sentencias que en determinados supuestos permiten deducir el IVA de una factura incompleta (TEAC 17/11/1999, TEAC 23/2/2010, TSJ Navarra 29/1/1999, etc.), sin embargo no todos los casos son idénticos y no todas van en la misma dirección, con lo que mejor prevenir y evitar posibles visitas a tribunales, aunque haya probabilidad de éxito.


En cuanto al gasto en el IRPF o en el Impuesto sobre Sociedades, podría deducirse. A diferencia del IVA, que impone requisitos formales especiales de deducibilidad, en la normativa de estos impuestos no existe una referencia directa a la necesidad de justificar un gasto con una factura completa, con lo que, si puede justificarse por cualquier medio de prueba admitido en derecho la correlación del gasto con los ingresos de la actividad, el gasto puede deducirse. La jurisprudencia ha ido sentando el principio de que prima la efectiva realidad del gasto sobre los aspectos formales, y el artículo 106.4 de la Ley General Tributaria expresamente recoge que los gastos y deducciones deberán justificarse de forma prioritaria con la factura, si bien esta no constituye un medio de prueba privilegiado respecto de la existencia de las operaciones, por lo que una vez que la Administración cuestiona fundadamente su efectividad, corresponde al obligado tributario aportar pruebas sobre la realidad de las operaciones.


Aun siendo la factura el medio privilegiado de prueba, no significa que sea el único medio de prueba admisible, de hecho la mera tenencia de la misma no prueba la realidad de un gasto si no va acompañada de otros justificantes (contratos, medios de pago, etc.) que acrediten el mismo.


En definitiva, el IVA de una factura incompleta no es deducible, mientras que el gasto podría deducirse si se prueba la realidad del mismo y que está correlacionado con los ingresos.


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