¿Puedo deducir el IVA de una factura simplificada? ¿Y el gasto?

El IVA no sería deducible. El artículo 97.Tres de la Ley 37/1992 del IVA recoge expresamente que en ningún caso será admisible el derecho a deducir en cuantía superior a la cuota tributaria expresa y separadamente consignada que haya sido repercutida o, en su caso, satisfecha según el documento justificativo de la deducción. No constando de forma separada la cuota de IVA, no sería deducible la misma.

 

No obstante, para poder deducir el IVA, el apartado 2, del artículo 7 del Reglamento de Facturación (RD 1619/201) permite a los empresarios o profesionales destinatarios de las operaciones exigir que en la factura simplificada se incluyan los siguientes datos:


a)  Número de Identificación Fiscal atribuido por la Administración tributaria española o, en su caso, por la de otro Estado miembro de la Unión Europea, así como el domicilio del destinatario de las operaciones.


b) La cuota tributaria que, en su caso, se repercuta, que deberá consignarse por separado.

 

Por otra parte, aun no exigiendo el destinatario que se incluyan los datos anteriores, podría considerarse el hecho de que existen resoluciones y sentencias que en determinados supuestos permiten deducir el IVA de una factura incompleta (TEAC 17/11/1999, TEAC 23/2/2010, TSJ Navarra 29/1/1999, etc.), sin embargo no todos los casos son idénticos y no todas van en la misma dirección,  con lo que mejor prevenir y evitar posibles visitas a tribunales, aunque haya probabilidad de éxito.

 

En cuanto al gasto en el IRPF o en el Impuesto sobre Sociedades, podría deducirse. A diferencia del IVA que impone requisitos formales especiales de deducibilidad, en la normativa de estos impuestos no existe una referencia directa a la necesidad de justificar un gasto con una factura completa, con lo que si puede justificarse por cualquier medio de prueba admitido en derecho la correlación del gasto con los ingresos de la actividad, el gasto puede deducirse. La jurisprudencia ha ido sentando el principio de que prima la efectiva realidad del gasto sobre los aspectos formales, y el artículo 106.4 de la Ley General Tributaria expresamente recoge que los gastos y deducciones deberán justificarse de forma prioritaria con la factura, si bien esta no constituye un medio de prueba privilegiado respecto de la existencia de las operaciones, por lo que una vez que la Administración cuestiona fundadamente su efectividad, corresponde al obligado tributario aportar pruebas sobre la realidad de las operaciones.


Aun siendo la factura el medio privilegiado de prueba, no significa que sea el único medio de prueba admisible, de hecho la mera tenencia de la misma no prueba la realidad de un gasto si no va acompañada de otros justificantes (contratos, medios de pago, etc.) que acrediten el mismo.


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