Ante una factura falsa, ¿resulta aplicable la sanción del 75% del importe de la operación o procede el delito de falsedad documental?


Habría que diferenciar entre facturas falsas y facturas con datos falseados. Las facturas falsas documentan una operación totalmente inexistente, mientras que las facturas con datos falseados serían las que recogen una operación real pero con datos distintos de los reales (importes, destinatarios, etc.).

 

En el caso de facturas expedidas en las que se haya falseado alguna de sus partes (destinatario, importe, etc.) pero en las que exista una operación subyacente real, no habrá delito de falsedad documental. Sí se podrá apreciar delito cuando las facturas reflejen operaciones totalmente inexistentes o simuladas.

 

En los casos en los que se haya incurrido en el delito de falsedad documental no procederá la sanción por la infracción tributaria. En el caso de que la Administración Tributaria detecte un documento falso, debe poner los hechos en conocimiento de la jurisdicción penal y abstenerse de sancionar hasta que esta se pronuncie sobre la existencia o no del delito de falsedad documental. No obstante, según el criterio del Tribunal Constitucional (Sentencia de 25/6/2015, BOE de 31 de julio de 2015), una factura falsa sin sustento en operación real alguna no es más que una factura con todos los datos falseados, por lo que perfectamente es subsumible dentro del artículo 201 de la LGT y sancionarse en vía administrativa.

 

El castigo por el citado delito es de penas de prisión de seis meses a tres años y multa de seis a doce meses.

 

Artículo 201 de la Ley 58/2003 General Tributaria.

 

Artículos 390 y 392 del Código Penal.


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